domingo, 21 de mayo de 2017

Viviendo en medio de tinieblas

Hola, estoy aquí para contarles mi historia, llevarlos a sentir de cerca lo que he vivido, tengo 22 años y soy de San José, Costa Rica; nací en una familia como muchas, disfuncional en muchas áreas de nuestra vida, cuando niño siempre fui ese a quien le maltrataban y le hacían mucho bullying, me insultaban llamándome de muchas formas; mi mamá fue muy sobreprotectora, lo que hacía que fuese muy vergonzoso delante  de las demás personas. Crecí en un barrio que se llamaba Infiernillo, o también, barrio Bella Vista, era como un precario, casi toda mi niñez y adolescencia la viví allí, éramos una familia de escasos recursos, muchas veces no tenía que comer, mi ropa tenia hoyos o simplemente no tenía zapatos, caminaba descalzo, entre muchas más cosas.
A la edad de ocho años, una madrugada, de cualquier día “normal” se comenzó a quemar la casa vecina a la mía, en cuestión de minutos mi casa también estaba en llamas, esa madrugada en poco tiempo perdimos todo, lo poco que teníamos, mi hermana alcanzo a salir, a mí me costó bastante hacerlo, recuerdo que me desvanecí y de repente estaba en la parte trasera de la casa, nadie se explica que paso, un milagro inexplicable me sucedió esa noche, todos habían pensado que ya estaba muerto. No quedó nada, nos tocó vivir temporalmente en un albergue, fue horrible, comencé a ver a mi papá agredir a mi mamá y yo no podía hacer nada; vi como mi hermana se refugió en el alcohol a tal punto de volverse adicta, pero a la vez me decían que yo no podía beber, pero su actuar era otro, ellos si bebían, eso llego a confundirme mucho. Cuando pudimos irnos del albergue, nos mudamos a unos ochocientos metros de donde se nos había quemado nuestra casa, allí recibí mucho bullying, acoso, agresión y rechazo, siendo tan solo un niño quede marcado con mucho odio en mi vida, detestaba a las personas, pero ese sentimiento me lo guardaba, temía decírselos, solo lloraba en silencio cuando nadie me veía, refugiado en la soledad, nadie lo sabía.
Cuatro años después nos fuimos de allí, cambio nuestras vidas un poco, dejamos de vivir en un precario y a donde fuimos montamos nuestro propio negocio, una venta de pollo frito; el lugar era muy lindo, nos establecimos y yo comencé la escuela, la cual fue horrible, de nuevo el maltrato y el matoneo volvieron a mi vida, nuevamente lo calle. Muchos de mis compañeros de la antigua escuela venían ahora también acá, así que siempre seguían los problemas y el maltrato.
A los trece años comencé a cortarme, la depresión me había llevado a otro nivel, sentía que hacer eso disminuía el dolor que sentía, que se iba a arreglar todo haciéndolo, comencé a hacerme daño; veía cosas de miedo, el odio llenó mi vida en todo, siempre terminaba en la depresión. Lo único que me hacía “feliz” era estar al lado de mi familia, pero, cuando ellos se iban, cuando quedaba solo, todo era oscuro, solo lágrimas de furia llevaba por dentro, no encontraba ningún consuelo. Toda mi vida fue así; cuando llegue a mi adolescencia, no tenía amigos, nadie cercano, cuando alguien llegaba no duraba mucho, ya que tenía muy poca libertad en mi casa; en la escuela me iba muy mal, no pase el primer año, solo pude pasar las materias especiales, las básicas todas estaban perdidas, nunca las pase, mi mamá opto por retirarme de la escuela e integrarme a un instituto para sacar mis estudios mucho mas rápido, era muy costoso, y yo no lo aproveche para nada. Conocí una chica de cultura “dark” y quise probar, me volví “dark”  y comenzamos a salir, esa relación me hizo mucho daño, ella nunca me quiso por quien era, solo por lo que tenía y para tener relaciones, cuando quise terminar con esa relación, ella me amenazo, me mando a golpear con muchas personas, estuve muy mal en ese tiempo, muy grave.
Fui a vivir a otro lugar, ya que fue muy difícil para mí, tenía ya quince años, decidí de nuevo entrar a estudiar, me inscribí de noche, fue la peor decisión que pude haber tomado, conocí drogas, alcohol, probé marihuana, vendía y consumía, llegue a robar para poder consumir, era dependiente, supe lo que fue dormir en las calles, era horrible, cuando estaba en mi casa era lo peor, me iba a los cementerios a tomar alcohol y drogarme, no tenía respeto por nada, ni por nadie, solo había odio en mi corazón; tuve demasiados problemas con otros hombres, me agarraba a golpes con ellos por cualquier situación, estuve dos días preso, por drogas en pandillas.
Al cabo de un tiempo, conocí a otra chica, con ella entré a una adicción por el sexo, teníamos relaciones prácticamente todos los días, caí muy bajo, se volvió en una necesidad en mi vida; pasado el tiempo aquel noviazgo se terminó, mi familia me llevo a un psicólogo. Cuando me encontraba en cuarto año en la escuela apareció en mi vida otra chica, quien más adelante se convertiría en mi mejor amiga, ella se encargó de presentarme a Dios, me llevo a la iglesia y yo acepte, comencé a amarlo y a mis dieciséis años estaba enfocado en la iglesia y adorar a Dios, poco después, ella murió, yo volví a la depresión, me dolió demasiado, la única persona que me escuchaba y quien me entendió se había ido, así que me llené de odio nuevamente y me aparte de Dios. Volví a mi vida de antes, caí mucho más bajo entonces, comencé a inyectarme, planeábamos asaltos a supermercados, me puse piercings, mi vida era un asco, no tenía nada, no valía nada.
Al tiempo me llego una invitación a una actividad, a la cual asistí, en ese lugar mi vida fue impactada con la historia del hijo prodigo, llore muchísimo, fue muy profundo; luego fui a un encuentro, mi vida perdono todo el odio que llevaba, todas mis heridas fueron sanadas, no entendía que pasaba, solo sentía que algo dentro de mi estaba surgiendo, y era el amor de Dios, pude entender entonces, que aquella madrugada que mi casa estaba en llamas y de repente me encontré fuera de peligro, fue Él salvando mi vida, y que siempre a pesar de todo lo que hacía, estuvo a mi lado cuidándome. Comencé a servirle a Dios completamente, de verdad, conocí al Padre que tanto me hacía falta, seguí en la iglesia hasta que tuve que moverme por propósito de Dios, me fui a otra iglesia en donde sigo congregándome, el día que la conocí tenía muchos problemas en mi familia, predicaron Romanos 9:17 “Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra.”, y entendí que mi propósito pasa y se pone a prueba por medio de mis circunstancias, comencé el proceso de academia de discípulos, mi vida cambio por completo, dio un giro radical, hace ya casi seis años que deje de consumir, la depresión se fue y me convertí en un desarrollador de propósitos, mis estudios los saque adelante, comencé a trabajar y de no tener ni que comer, ni donde dormir, ahora puedo costear todos mis gastos y conocer lugares a los que no había ido antes.

Hace cuatro años me convertí en líder, a partir de ese momento tengo a más de trescientos jóvenes a cargo, le sirvo con amor a Dios, amo a mis discípulos, y aprendí que dentro  de mi llevo una llama en mi vida, que la encendió el que lo dio todo por mí, no volveré a alejarme de Él, ha sido difícil, he llorado, he sufrido, pero me mantengo siempre, porque se, que mi propósito es mayor que mis circunstancias.

Marlon Schiffmann, San José - Costa Rica

"Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana." Apocalipsis 22:16 RVR1960.